«No hay amor más grande que dar la vida por los amigos»

Juan 15, 13

Queridos sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, hermanos y hermanas todos en Cristo Resucitado:

En plena octava de Pascua, después de haber contemplado la pasión, muerte y resurrección de Jesús resuenan sus palabras y ejemplo de amistad.

Este año he podido celebrar el Triduo Santo con las diversas comunidades del Partido de Adolfo Alsina (Carhué, Rivera, Villa Maza, Colonia San Miguel Arcángel y Gascón). Las distancias son enormes pero –también- ¡dilatan el corazón y así hacen crecer el deseo de volver a vivir con esa querida gente el misterio pascual!

Como lo anuncié en la Misa de clausura del Encuentro Pastoral Arquidiocesano el pasado 6 de abril, en estos días parto para Roma para realizar mi primer visita ad limina apostolorum (visita al lugar de los apóstoles). El sentido de esta visita que todos los obispos debemos realizar cada cinco años es venerar los sepulcros de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y presentarnos ante el Papa compartiendo con él los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias del Pueblo fiel que se nos ha confiado pastorear. También para el Papa Francisco esta resulta –como sucesor de Pedro- la primera visita ad limina de sus hermanos obispos de Argentina. Si bien esta visita, es quinquenal, la última vez que los obispos de Argentina han tenido la oportunidad de hacerla fue en 2009.

Este año la visita se realiza a través de tres grupos sucesivos distribuidos de acuerdo a las diversas Regiones Pastorales. De ese modo cada grupo está conformado por un número proporcionado de obispos. Como obispo de una diócesis de la Región pastoral “Platense” me corresponde viajar en el primero de los tres grupos. Les pido me acompañen con su oración mientras prometo llevarlos a todos conmigo y celebrar la Eucaristía cada día por ustedes y con ustedes.

También en esta octava de Pascua, el próximo sábado 27 de abril por la mañana, serán beatificados nuestros mártires riojanos: el laico Wenceslao Pedernera, el sacerdote misionero francés Gabriel Longueville, el fraile franciscano conventual Carlos de Dios Murias y el Padre Obispo Mons. Enrique Angelelli. Esta solemne celebración tendrá lugar en la ciudad de La Rioja, capital de la provincia que los vio dar la vida por Cristo y su Iglesia en una tarea evangelizadora cotidiana y en su cruenta muerte por odio a la fe.

Como la visita ad limina en Roma de los que viajamos en el primer grupo de obispos comenzará -Dios mediante- el domingo 28, lamentablemente no podremos estar en La Rioja para la solemne ceremonia.

En la tarde del mismo domingo 28, Segundo Domingo de Pascua – Domingo de la Misericordia, concelebraremos los hermanos obispos de dicho grupo una Misa de Acción de gracias por la beatificación en la Iglesia “Nuestra Señora de los Dolores – Iglesia Nacional Argentina” de Roma. Comparto con ustedes la inmensa alegría de poder presidir esa Eucaristía en la que participarán también numerosos sacerdotes, consagrados, consagradas y laicos compatriotas que viven, estudian y trabajan en Roma.

También quiero anunciarles que el sábado 27 de abril en la ciudad de Bahía Blanca, a partir de las 16.00, se realizará también un encuentro para dar gracias a Dios por el don de nuestros mártires; a las 17.00 seguirá la Santa Misa que presidirá nuestro muy querido hermano Mons. Néstor H Navarro. Esto tendrá lugar en la Capilla Cristo Rey [Malvinas 3105 esquina Angelelli] de Bahía Blanca.

Les pido a todos los sacerdotes y responsables de comunidades que no dejen de celebrar este inmenso don de la misericordia de Dios para con su Pueblo que peregrina en Argentina. Son los primeros mártires que han derramado su sangre en nuestra tierra y que son beatificados (así se nos presentan como modelo de vida, de cercanía, de diálogo, mansedumbre y a la vez de coraje, fortaleza). Beatos, felices, dichosos, amigos de Dios nos recuerdan las palabras de Jesús “No hay amor más grande que el dar la vida por los amigos”. Ellos la ofrecieron día a día, por amor a su pueblo, el que animaban, consolaban, pastoreaban.

Cristo Resucitado nos regale la alegría prometida en la Última Cena; esa alegría que nadie podrá quitarnos (cf. Juan 16, 22), porque Él vino para que tengamos Vida, Vida en abundancia.

Bien decimos cuando celebramos el Misterio de la Pascua: “Por la cruz, a la luz”

¡Feliz Pascua de Resurrección!

En Cristo y María Nuestra Señora y Madre de la Merced

 

Bahía Blanca, 22 de abril de 2019

+Fray Carlos Alfonso Azpiroz Costa OP
Arzobispo de Bahía Blanca