CELEBRACION DEL 1° DE MAYO DE 2019
MENSAJE DE LA PASTORAL SOCIAL DE LA ARQUIDIOCESIS DE BAHIA BLANCA

 “Todos tenemos que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y de futuro; que sea un espacio para construir sociedad y ciudadanía.”
Papa Francisco, Mensaje a empresarios y trabajadores, México 2016.

 

Celebrar el día del trabajador es afirmar que el trabajo es un bien fundamental que a nadie debe faltar. Es cuidar a las familias para que en ellas no falte el pan, la salud y la educación. Para que la tierra, el techo y el trabajo sean parte de todos y cada uno de los argentinos, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida.

Trabajando nos hacemos más persona, los jóvenes se convierten en adultos y nuestra humanidad florece. Los hombres y las mujeres se nutren del trabajo, el trabajo los unge de dignidad, porque el trabajo, asociado a un ingreso justo, permite el acceso adecuado a los demás bienes que están destinados al uso común, en especial la educación y la salud.

Sin embargo, hoy el trabajo está en riesgo, porque cuando no se trabaja, o se trabaja mal, se trabaja poco o se trabaja demasiado, las economías familiares se alteran y el entramado social entra en crisis. En las familias donde hay desempleados, nunca es verdaderamente domingo y las fiestas se convierten a veces en días de tristeza porque falta el trabajo del lunes. Para celebrar la fiesta, es necesario poder celebrar el trabajo. Van juntos, uno marca el tiempo y el ritmo del otro. (P. Francisco, Mensaje a los trabajadores, Génova, 2017)

Por otra parte, el empresario  es una  figura  fundamental para  un trabajo  digno  y  para  una buena economía: no hay una buena economía sin un buen empresario, sin su capacidad para crear trabajo. A primera vista, trabajadores y empresarios podrían considerarse como antagonistas, pero los une la misma responsabilidad: buscar generar espacios de trabajo digno y verdaderamente útil para la sociedad, y especialmente para los jóvenes.

Pero, por más que invoquemos la buena voluntad de empresarios y trabajadores, en el esquema económico imperante, ¿es posible lograr algún cambio en la estructura social donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres? Al respecto nos parece oportuno compartir el pensamiento del Papa Francisco: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas.” (P. Francisco – Evangelii Gaudium, N°56)

El Día del Trabajador nos encuentra una vez más frente a los mismos desafíos sin solucionar y con una creciente inequidad distributiva. La realidad socioeconómica por la que atraviesa nuestro país impacta especialmente sobre aquellas familias más vulnerables, familias de trabajadores, afectadas por la falta de empleo, que ven como cada vez les resulta más difícil cubrir sus necesidades básicas o mantener su nivel de vida.

Por eso queremos decir que nos duelen los cierres de empresas con su secuela de despedidos, las dificultades de comercialización que hunde a las producciones regionales y empobrece a tantos pequeños productores, familias y vecinos de nuestros barrios, que sostienen su economía doméstica con su trabajo artesanal. Nos lastima el sostenido nivel de desempleo y el trabajo en negro, nos hiere profundamente la manipulación de la necesidad de supervivencia de tantos ciudadanos en aras de una insaciable codicia económica.

Queremos estar cerca y acompañar, en primer lugar, a los más débiles y vulnerables de este entramado social injusto, a todos los que hoy sufren angustia por la falta de trabajo y por las dificultades para sostener una vida digna para su familia. Junto a ellos no renunciamos a pensar en un país donde la economía esté al servicio del hombre y no al contrario. Donde no se promueva el fetichismo del dinero sino la búsqueda del bien común. Donde el ser humano no sea un elemento de descarte. Con el Papa Francisco rezamos: “¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres! Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos” (Evangelii Gaudium, nro. 205).

Pedimos a Dios nuestro Padre que nos dio el don del trabajo, bendiga a todos los trabajadores y a quienes generan dignos puestos de trabajo. En este tiempo Pascual propiciamos la construcción del Reino de Dios en esta tierra, conformando una sociedad cada vez más justa  y solidaria, inspirados en el ejemplo que la Iglesia nos propone como camino, la vida y compromiso de nuestros Mártires Riojanos recientemente beatificados.

Bahía Blanca, 1 de mayo de 2019
Comisión Arquidiocesana de Pastoral Social.