Querido Padre Arzobispo, Guillermo José; Padre y Hermano Néstor; queridos sacerdotes, diáconos, seminaristas, consagrados y consagradas, hermanos y hermanas, fieles todos de la Arquidiócesis de Bahía Blanca:

Un saludo fraterno en la Fiesta de Santa Rosa de Lima, hermana dominica y patrona de América… primicia de santidad en nuestra tierra… (me refiero a su condición de primera beata y luego santa canonizada).

Como saben me encuentro en Buenos Aires -en nuestro convento de Santo Domingo- dispuesto a viajar (mañana miércoles 31 de agosto al mediodía) a Roma. El motivo principal de este viaje: participar en el curso que cada año programa y organiza la Santa Sede para “los nuevos obispos”. Dios mediante seremos 3 (tres) los obispos de Argentina en dicho curso (todos consagrados durante el segundo semestre de 2015).

Invitado por el Maestro de la Orden de Predicadores (frailes Dominicos) a la que pertenezco, antes del curso, pasaré Dios mediante unos días en el Convento Santa Sabina, Curia General de la Orden, donde viví 16 años de mi vida como fraile (1989 – 1992 y 1997 -2010). Dicho sea de paso, en la Basílica de Santa Sabina, iglesia conventual de la curia, Santa Rosa fue beatificada por el Papa Clemente IX el 15 de abril de 1668. El 12 de abril de 1671 fue canonizada en San Pedro por el Papa Clemente X.

Agradezco la oportunidad que me han ofrecido para participar en este curso y -providencialmente- para confraternizar con mis hermanos frailes en ese querido convento dominicano.

Los llevo en mi oración y afecto. Adonde vaya -tantos sitios y templos significativos- “los llevaré” y presentaré, si se da la oportunidad, sus saludos, oraciones y amistad filial al querido Papa Francisco (que el 3 de noviembre del año pasado, fiesta de San Martín de Porres, me encomendara esta misión en la muy querida arquidiócesis de Bahía Blanca). Como les decía en una celebración a inicios de este año: “Mi norte es el sur”, bajo la guía celeste de la Cruz del Sur (que tanto extrañaba durante los años pasados en Roma).

Les pido me acompañen en los próximos días y pidan al Señor Jesús, el Buen Pastor y a Nuestra Señora de la Merced por los frutos de este viaje y por el ministerio que “voy estrenando” en medio de ustedes, con ustedes. Agradezco la acogida que me han brindado desde mi llegada (por primera vez) a Bahía Blanca, el domingo 6 de diciembre del año pasado. Cada visita, cada encuentro, personal y comunitario, me ha enriquecido… Las diversas fiestas patronales, las celebraciones del Sacramento de la Confirmación, las visitas a los sacerdotes, encuentros zonales… encuentros con consagrados, ¡diversas tandas de retiros espirituales! ¡todo! ha sido ocasión propicia para poder repetir las palabras del salmo: “Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad” (Salmo 15).

Los bendigo de corazón esperando verlos -si Dios quiere- el 22 de septiembre con la venida de la primavera… Podré participar entonces junto a ustedes en la celebración de la querida patrona de la diócesis.

En Cristo y María

+ Fray Carlos Alfonso OP