20201“Creo que le hicimos caso a Francisco… y armamos un gran lío en Bahía Blanca”, dijo el nuevo presidente nacional de la Acción Católica Argentina, ingeniero Rafael Corso, y señaló: “Caminamos sus calles, nos abrazamos con hermanos que no conocíamos, superando dos grandes fantasmas: el temor y la indiferencia”.

Corso, de 53 años, casado, padre de tres hijos, habló ante más de 6.500 participantes del acto de cierre de la 28ª Asamblea Federal de la Acción Católica, realizado en el parque Boronat de esta ciudad, en una mañana de sol espléndido, con un cielo despejado.

Allí concelebraron la misa, junto con el cardenal Luis Villalba, varios obispos y decenas de sacerdotes ante una muchedumbre con fuerte presencia juvenil.

En la homilía, el obispo de San Justo y asesor nacional de la Acción Católica, monseñor Eduardo García, dijo que “la pasión por Cristo nos debe llevar a la pasión por su pueblo” y señaló que “popularizar” más la Acción Católica, hacerla más popular, más encarnada y profética, no es cuestión de imagen sino de identidad. “Tampoco es demagogia –precisó-, sino seguir los pasos del maestro que no le hizo asco a nada”.

Saludo del Papa
Antes de la bendición final se proyectó un video con un saludo especial del papa Francisco a la asamblea federal. “Les quiero hacer llegar mi saludo, un poco lejos pero cerca con el corazón –decía-. Y a fuerza de ser repetitivo les digo: “Vayan, salgan, no tengan miedo. Salgan con ganas, salgan con pasión”.

“Pasión por Jesús… Mientras vos decís quién es Jesús vas a sentir quién es Jesús para vos”, dijo. “Pasión por la gente que necesita siempre la Palabra de Dios para vivir. Esa se la tienen que llevar ustedes. Ahora, si están encerrados, si son abúlicos, si no conocen a Jesús, si no les interesa la gente, no van a poder hacer nada”, dijo Francisco, a cuyo lado se adivinaba, por su brazo, casi fuera de cámara, al presidente saliente de la Acción Católica, el ingeniero Emilio Inzaurraga.

“Salgan, vayan, apasionados por la persona de Jesús y apasionados por el bien de los hermanos”, sintetizó. Y terminó diciendo: “Que el Señor los bendiga, que la Virgen los cuide y los acompañe. Y por favor, no se olviden de rezar por mí”.

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Las ofrendas de distintas comunidades
Concelebraron también la misa los arzobispos de Bahía Blanca, monseñor Guillermo Garlatti, y de San Juan, monseñor Alfonso Delgado; el obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, y el obispo emérito de Alto Valle del Río Negro, monseñor Néstor Navarro.

En las ofrendas de la misa, se acercaron objetos de las distintas comunidades donde los asambleístas misionaron el día anterior: vinchas de un campeonato de fútbol, cartones y herramientas de un barrio donde mejoraron viviendas; un mapa de la ciudad, por la pastoral urbana; semillas como símbolo del germen de vida que es el bautismo y el compromiso de hacerlo crecer en el servicio; rosas por Santa Teresita, patrona de las misiones; una barca hecha con botellas de plástico, etc.

Muchos sacerdotes distribuyeron la Eucaristía por el amplio espacio abierto, donde carteles y banderas identificaban a los distintos grupos de proveniencia. Entre otras muchas, una bandera chilena daba cuenta de la presencia de un grupo de la Acción Católica de una parroquia de Maipú, en la diócesis de San Bernardo, una zona de Santiago de Chile, la única donde está la Acción Católica. “Estamos recién empezando –dijo Nayade Arriagada, contadora, que encabezaba a 22 jóvenes-; así que estos jóvenes tienen una gran responsabilidad de expandir la Acción Católica en el país”.

En la asamblea se extrañó la presencia de más de 500 miembros de la entidad de Lomas de Zamora y de dos ómnibus de Mercedes-Luján, que no pudieron asistir por haber sido defraudados por la compañía que habían contratado para el transporte, y se rezó por ellos.

Dios rico en misericordia
En la homilía, monseñor García recordó cuando Jesús entró en la sinagoga de Nazarte y leyendo el libro de Isaías, que decía: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido”, para concluir: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Dijo que lo que toca el corazón de Jesús es el dolor, la opresión y la humillación que padece su pueblo querido. Se presenta sin fuegos artificiales ni campañas estridentes. “No necesita del ruido ni del alarde propio de una campaña política, se siente “ungido por el Espíritu” de un Dios rico en misericordia que se preocupa de los que sufren, que no se desentiende de los pobres y desvalidos, y que no promete si no es con la certeza de cumplir”.

Dijo que una Acción Católica en salida “significa apertura, generosidad, encuentro con la realidad, más allá de las cuatro paredes de la institución y de las parroquias”.

Al final hizo varias preguntas, que los asistentes respondieron coreando “¡Sí!”. Como “¿Se animan como Acción Católica a contagiar la alegría de la fe, y que se note en todas las ocasiones, a tiempo y a destiempo?”
Y concluyó “¿Se animan a ser escuela de santidad descubriendo la propia vocación, que no es ser un dirigente o capillero diplomado, sino, por sobre todas las cosas, un evangelizador?”.

Mons. Garlatti agradeció el testimonio y el ejemplo
Concluida la misa, el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Guillermoidoarlatti, agradeció la presencia de todos, en nombre de la arquidiócesis anfitriona. “Por los ecos que me han llegado quiero agradecer a todos ustedes en nombre de todas las comunidades que han misionado. Han sido un testimonio y un ejemplo de lo que es la Iglesia, Pueblo de Dios… Una Iglesia en salida, que va hacia las periferias geográficas y existenciales”. (Jorge Rouillon)

Fuente: www.aica.org.ar

Ver también: Una misión en los barrios de Bahía Blanca