Quiero agradecer a la Arquidiócesis de Bahía Blanca por la invitación a participar del III° Encuentro Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, porque sentí que esta convocatoria llegó en un momento oportuno.

Hace un tiempo que tenía en mente el deseo de pensar una acción pastoral que atienda estas problemáticas que castigan a nuestros jóvenes y, por diversas razones, la idea no se pudo llevar a cabo. Hoy entiendo que el Buen Dios sabe interrumpir proyectos y ponerlos en marcha donde y cuando Él quiere. En el encuentro, que se realizó en Ramos Mejía los días 7 y 8 de mayo, puede relacionarme con gente que está en las periferias existenciales de su parroquia trabajando en este tema.

Los momentos de oración, el compartir en los grupos de trabajo y, por sobre todo, las experiencias contadas en primera persona por quienes están embarrados de compromiso, me dejaron profundamente motivado y con ganas de trabajar acá en éste área específica de la Pastoral Social. Pongo en manos de María el deseo de que se sumen muchas más personas que quieran ofrecer manos para contener, labios para anunciar, mirada para comprender y oídos para escuchar a todos los hermanos. Prevenir implica primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar (cf. Evangelii gaudium n° 24) la vida allí donde lo humano pareciera desdibujarse.

claudioHace un tiempo que tenía en mente el deseo de pensar una acción pastoral que atienda estas problemáticas que castigan a nuestros jóvenes y, por diversas razones, la idea no se pudo llevar a cabo. Hoy entiendo que el Buen Dios sabe interrumpir proyectos y ponerlos en marcha donde y cuando Él quiere. En el encuentro, que se realizó en Ramos Mejía los días 7 y 8 de mayo, puede relacionarme con gente que está en las periferias existenciales de su parroquia trabajando en este tema.

Claudio Portela

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