El pasado sábado 1 de abril, el Arzobispo de Bahía Blanca Mons. Guillermo Garlatti y su Obispo Coadjutor, Fray Carlos Azpiroz Costa, convocaron a sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, consagrados y laicos al Encuentro Pastoral Arquidiocesano (EPA), evento desarrollado por noveno año consecutivo en el Colegio Don Bosco de esta ciudad y del que participaron masivamente las distintas comunidades que forman parte de esta arquidiócesis del sur bonaerense.

El EPA 2017 tuvo como lema “¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero!”, frase tomada del enérgico pedido que el Papa Francisco hizo a toda la Iglesia en su Evangelii Gaudium. Y que sirvió para que los participantes reflexionaran sobre la vida y misión divididos por áreas pastorales (Catequesis, Educación, Familia, Jóvenes, Misión, Enfermos y Sufrientes, Caridad y Promoción Humana, Cáritas, Pastoral Social, Penitenciaria, Adicciones, Migrantes). El trabajo finalizó con una misa presidida por el sr. Arzobispo, acompañado de su coadjutor y de Mons. Néstro Navarro, emérito del Alto Valle de Río Negro.

En diálogo con el programa radial Es por Cristo de la ciudad de Coronel Pringles, Mons. Guillermo Garlatti señaló tres puntos importantes para que no nos roben el entusiasmo misionero y que son

“ante todo, recuperar la vida de fe y crecer en la vida de fe que se sostiene en el amor a Jesús, en el ideal de Jesús, en imitarlo y llevarlo a los demás. Por otro lado, superar el desgano, no avergonzarnos del Evangelio y de ser cristianos, y para eso tenemos la presencia activa del Espíritu Santo que viene en ayuda de nuestras debilidades. Y el tercer punto es el poder que tenemos en nuestras manos: el Evangelio, que es el poder de Dios para todo aquel que cree; poder que nos sostiene, nos identifica, y como servidores e instrumentos de Dios nos impulsa para llevar el mensaje cristiano a los hermanos en la misión. Esto es lo que nos debe (hacer) sentir fuertes y no dejarnos robar la esperanza”,

aseguró.

Durante la entrevista, el Arzobispo de Bahía Blanca recordó a San Juan Pablo II quien dijo que “en el Siglo XXI la Iglesia debe emprender una nueva evangelización  similar a lo que fue la primera evangelización” y que “los signos de los tiempos nos dicen que ha llegado el momento de una nueva evangelización orientada en esta dirección”. Invitó a “tomar conciencia de que somos discípulos misioneros” a fin de “suscitar una transformación muy grande como la que hicieron esos 120 discípulos que recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés, como lo relata el libro Hechos de los Apóstoles”.

“No podemos ser solo discípulos –prosiguió-, cristianos que solo viven en la iglesia. Tenemos que ser discípulos que salimos afuera. Y como dijo Francisco “prefiero una Iglesia que se equivoque afuera, que tenga dificultades, caídas; a una Iglesia enferma que queda encerrada en sí misma. Es preferible equivocarse saliendo y no quedarse encerrado dentro de uno mismo. El gran desafío que tenemos es comprometernos a un estado de misión permanente como lo señala el Documento de Aparecida”, concluyó Mons. Garlatti.

En tanto que el obispo Coadjutor Fray Carlos, manifestó a Es por Cristo sentirse “sorprendido porque a pesar del (mal) tiempo, ha venido mucha gente y han trabajado con entusiasmo en áreas que son clave”.

Dijo también que este encuentro “lo vivo como tomándole el pulso al lema ‘No nos dejemos robar el entusiasmo misionero’, bien inserto en la Evangelii Gaudium por lo tanto bebemos de las aguas que Francisco nos regala”. Fray Carlos aseguró que “el tema ha prendido en los grupos” y “como Obispo Coadjutor estoy ansioso por saber las conclusiones y como vamos a revertir estos miedos para ver cómo el Pueblo de Dios, manifestado en esta asamblea, pide a la Iglesia y ahí uno se siente muy responsable”.