Crónica de un encuentro de fe anunciado: Ese fue el espíritu que prevaleció en los jóvenes de la arquidiócesis que viajaron a Paraguay para participar del encuentro con el Papa Francisco.

El pasado domingo 12 de julio integrantes de los grupos juveniles Karol de Coronel Pringles y Bahía Blanca, Talita Kum de Tres Arroyos, Abril de Indio Rico y Movimiento Juvenil de Adolfo Gonzáles Cháves vivieron una jornada llena de fe, alegría, entusiasmo y esperanza donde el espíritu de ser comunidad unida a Cristo fue el motor principal.

Ese espíritu de común unión se vivió desde el momento en que la delegación, compuesta por 60 personas entre jóvenes y adultos, partió de Coronel Pringles el jueves 9 con destino a Asunción, Paraguay.

La emoción de los jóvenes por encontrarse con Francisco comenzó en horas de la tarde noche del sábado, cuando miles de chicos y chicas comenzaron su vigilia en la plaza cercana a la Costanera de Asunción, entusiasmo que se prolongó durante la mañana del domingo hasta pasado el mediodía cuando la mayoría de cientos de miles de jóvenes ya habían ingresado a la Avenida Costanera “José Asunción Flores”.

Decenas de miles de jóvenes con banderas paraguayas y del Vaticano, entre las que se mezclaban algunas argentinas, entonaban cánticos esperando la llegada de Francisco. Frases como “lo dice el papa, lo dicen los obispos, la juventud es lo mejor que tiene Cristo” se escucharon durante toda la jornada. Si bien el encuentro con el Papa estaba destinado a los jóvenes, fue notoria la concurrencia de adultos, ancianos y enfermos que se dieron cita para escuchar al Sumo Pontífice. Las palabras del Papa Francisco, en un lenguaje sencillo, cálido y humilde, a los casi un millón de jóvenes que se dieron cita en la Costanera, renovaron el compromiso de discípulos misioneros de Jesús dentro de una iglesia que camina, que se mueve, que no se detiene en el anuncio alegre y solidario del evangelio donde “las Bienaventuranzas son el plan que Jesús tiene para ustedes jóvenes” que “nos ayudan a ir contra corriente”, les dijo Francisco.

El Papa instó a los jóvenes a tener “un corazón libre, que no sea esclavo de toda la trampa del mundo, que no sea esclavo de la comodidad, del engaño, que no sea esclavo de la buena vida, de los vicios, que no sea esclavo de una falsa libertad, que es hacer lo que me gusta en cada momento”.

Tras los testimonios de Orlando, Liz y Manuel –jóvenes paraguayos que atravesaron situaciones difíciles en sus vidas- Francisco señaló que “La vida no es fácil para muchos jóvenes y eso quiero que lo entiendan, que se metan en la cabeza, si me es relativamente fácil hay otros que no lo tienen fácil, más aún porque con la desesperación son empujados a la delincuencia y a colaborar con la corrupción”.

“No queremos jóvenes debiluchos, que están ahí nomás sin hacer nada, no queremos jóvenes que se cansen siempre con cara de aburridos; queremos jóvenes fuertes, con esperanza y fortaleza”,

manifestó, recordando que  hay que hacer sacrificios y andar contra la corriente porque “eso es lo que necesitamos de los jóvenes hoy. Jóvenes con esperanza y jóvenes con fortaleza. No queremos jóvenes debiluchos, jóvenes que están ahí no más, ni sí ni no. No queremos jóvenes que se cansen rápido y que vivan cansados, con cara de aburridos. Queremos jóvenes fuertes, jóvenes con esperanza y con fortaleza. ¿Por qué? Porque conocen a Jesús, porque conocen a Dios. Porque tienen un corazón libre. Corazón libre, repitan. Solidaridad. Trabajo. Esperanza. Esfuerzo. Conocer a Jesús. Conocer a Dios mi fortaleza. Un joven que vive así, ¿tiene la cara aburrida? ¿Tiene el corazón triste? Ese es el camino”, aseguró Francisco.

Antes de despedirse de los cientos de miles de jóvenes presentes dijo: “Y ahora, antes de irme, les pido, primero que sigan rezando por mí. Segundo que sigan haciendo lío. Tercero, que ayuden a organizar el lío que hacen para que no destruya nada”. “Ahora les voy a dar la bendición y les pido por favor, que recen por mí y que recen por tantos chicos y chicas que no tienen la gracia que tienen ustedes de haber conocido a Jesús que les da esperanza, les da un corazón libre y los hace fuertes”.

Si bien la figura del Cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro es la figura más fuerte para la Iglesia, los jóvenes reconocen que es a Jesús a quien hay que seguir porque él es el camino, la verdad y la vida que nos lleva a Dios. Y Francisco es un instrumento de la Santísima Trinidad para nuestra salvación.