Apenas ha pasado un mes de la finalización del XI° Congreso Eucarístico Nacional, y todavía resuenan en nuestros corazones la fe y la alegría de una multitud de hermanos de todo el país que se congregaron en la ciudad de San Miguel de Tucumán para participar de este Congreso convocado por la Comisión Episcopal Argentina, en el marco del Bicentenario de la Declaración de nuestra Independencia.

Nuestra Arquidiócesis de Bahía Blanca tuvo la gracia y la bendición de Dios de poder participar de este acontecimiento histórico tan importante para la vida de la Iglesia en Argentina. La Delegación encabezada por nuestro Arzobispo Coadjutor Fray Carlos Azpiroz Costa OP, estuvo compuesta por más de 120 personas provenientes de todas las comunidades parroquiales de nuestra Arquidiócesis. La Parroquia Sagrada Familia de Alderetes fue la encargada de recibirnos y brindarnos alojamiento en los hogares de muchas familias de la comunidad. En las personas del párroco Padre Gustavo Pedro y del vicario parroquial Padre Luis Zazano, queremos agradecer a todas las familias que nos han abierto las puertas de sus hogares y de sus corazones para que pudiéramos vivir del Congreso. Agradecemos la generosa hospitalidad que nos brindaron, que se reflejó en tantas muestras de cariño y amor cristiano, al punto de no poder participar de muchas actividades del Congreso para que nosotros sí pudiéramos vivirlas. Valoramos y agradecemos ese sacrificio de caridad y misericordia que nace de la misma Eucaristía que nos congregó durante esos días.

El acto inaugural se llevó a cabo el jueves 16 de junio a las 17 hs. en la Ciudad Eucarística, predio dispuesto en el Hipódromo de la ciudad, y donde se celebró la Misa de Apertura presidida por el Arzobispo de Tucumán, Mons. Alfredo Zecca, acompañado del Delegado Papal,  Cardenal Giovanni Batistta Re; el Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Mario Aurelio Poli; el Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. José María Arancedo; junto a más de un centenar de obispos y más de 500 sacerdotes de todo el país.

Dentro de las numerosas actividades programadas como parte del Congreso Eucarístico, cada congresista pudo participar de los talleres específicos, según el área que hubiese elegido en la etapa de inscripción. Mientras que los jóvenes distribuidos en los Colegios de la ciudad, desarrollaron sus encuentros y trabajos en lo que se llamó el Espacio Joven. El número de peregrinos y visitantes fue creciendo de 100.000 personas el primer día hasta cerca de 300.000 personas para el último día y para la Misa de Clausura del Congreso Eucarístico, que fue presidida por el Delegado Papal y que contó con la presencia del Presidente de la Nación, Ing. Mauricio Macri y otras autoridades nacionales y provinciales.

Todos los días se vieron enriquecidos con la llegada a la capital tucumana de las imágenes religiosas de mayor devoción popular de nuestro país. Esta fe y fervor del pueblo, especialmente del norte argentino, se vivenció al paso de las imágenes de los Patronos de las provincias de Salta, Tucumán, Santiago del Estero, San Luis, Catamarca y Jujuy. Y más cerca al Río de la Plata, el Congreso Eucarístico contó con la presencia y la bendición de la santa imagen de la Patrona de la Argentina: la Virgencita de Luján. Las imágenes pasaron por varias parroquias para finalmente peregrinar por las calles de la ciudad hasta la Ciudad Eucarística, y así encabezar la celebración de la Misa en cada jornada del Congreso. El jueves hubo una procesión con las imágenes de Nuestra Señora de la Merced (Patrona de la Arquidiócesis de Tucumán) y la Inmaculada Concepción (Patrona de la Diócesis de Concepción)”. El viernes se hicieron presentes la imagen del Señor de Mailín (Santiago del Estero), y la advocación del Señor del Milagro de Salta. El sábado diferentes advocaciones de la Virgen María: la imagen original de la Virgen del Milagro de Salta, la Virgen morenita de Ntra. Sra. del Valle de Catamarca y la Virgen del Río Blanco y Paypaya de Jujuy. Por último, el domingo hizo su entrada la patrona de la Argentina, Ntra. Sra. de Luján.

Con este clima de fe y alegría se vivieron todas las jornadas de este XI° Congreso Eucarístico, y si tuviéramos que resumir en palabras estos días, seguramente todas ellas girarían en torno a mensajes de paz y unión entre los argentinos, porque expresan mejor y con verdad el sentimiento católico de todo encuentro, donde las necesidades materiales quedaron a un costado, y donde se levantó la voz por la justicia y la solidaridad entre los argentinos. El Congreso Eucarístico fue una experiencia espiritual y de fe, y ahora es el tiempo de ser mensajeros que difundan todo lo vivido en este Congreso histórico, llevado a cabo en el marco del Bicentenario de la Declaración de nuestra Independencia. Sigamos adorando a Jesús Eucaristía que siempre ha estado presente en la historia de nuestra Patria y pidámosle para que nos siga acompañando para hacer de nuestro país una Patria más justa, equitativa, fraterna, solidaria, capaz de dialogar y capaz de prolongar la comunión eclesial en una amistad y paz social.

¡JESUCRISTO SEÑOR DE LA HISTORIA, TE NECESITAMOS!

P. César Cardozo (@CesarCardozo82)