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Bahía Blanca, 26 de diciembre de 2019

 “Manantiales, bendigan al Señor. Mares y ríos, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!” (Dn 3,78)

En los días previos a la Navidad, la provincia y la ciudad de Mendoza fueron epicentro de masivas manifestaciones sociales, teniendo como motivo una nueva ley provincial de Minería, centrándose la discusión en cómo llevar adelante en Mendoza una explotación minera sustentable, que a la vez garantice el cuidado del agua, fundamental para la vida de sus habitantes y el desarrollo de sus cultivos tradicionales.

Como expresión de la oposición a la nueva ley minera, se organizó una marcha que desde el domingo anterior a la Navidad empezó a peregrinar desde el interior provincial hacia la ciudad de Mendoza. Muchos curas apoyaron, animaron y acompañaron, muchos feligreses de a pie se sumaron. También el Arzobispo se hizo presente para bendecir a los que marchaban. Al llegar a la ciudad capital la caravana que ya sumaba  50.000  personas, era un grito de esperanza, con muchos que se habían agregado  desde distintos puntos del gran Mendoza. Católicos y católicas de Mendoza como miembros responsables de la comunidad junto a miles de mendocinos de otros credos e ideologías se manifestaron pacíficamente por el cuidado del  agua.

El Arzobispo de Mendoza, Monseñor Marcelo Colombo no permaneció ajeno al conflicto, expresándose a través de  una carta pública al Gobernador mendocino, luego de la sanción de la Ley. Entre los párrafos que fijan su postura se destacan:

“He escuchado el clamor de mi pueblo” es una expresión muy conmovedora, utilizada en la Biblia para señalar que, en los momentos más dramáticos de la vida del pueblo, estaba Dios para escucharlos y ayudarlos. Quienes tienen altas responsabilidades a su cargo, también deben escuchar el clamor del pueblo. Es parte del delicado arte de gobernar y que no necesita llegar a situaciones límites para percibir cómo una determinada cuestión es vivida por la gente. Una multitud esperanzada camina a lo largo y ancho de nuestra Provincia para pedirle a Ud., en virtud de sus prerrogativas constitucionales, que vete tales modificaciones.

”Como pastor de esta Arquidiócesis de Mendoza, le pido que no promulgue las modificaciones a la Ley 7722. Comprendo que no es fácil vetar la ley que Ud. mismo proyectó y los legisladores aprobaron. Sin embargo, seguramente en estos días, Ud. habrá podido “escuchar el clamor del Pueblo” y ello lo habrá llevado a una nueva mirada sobre este tema tan impactante para una Provincia que vive la emergencia hídrica más severa en décadas. Como en

“Como en ocasiones anteriores, renuevo la mejor disposición de esta Iglesia particular a mi cargo, para contribuir a la paz social, en todo cuanto se pueda de nuestra parte, a partir de aquellas instancias de diálogo que contribuyan a la fraternidad y amistad de los mendocinos. No sólo nosotros, sino las próximas generaciones de mendocinos, lo merecen.”

Ante la trascendencia nacional del conflicto social suscitado, también la Comisión Episcopal de Pastoral Social, a través de un comunicado de su presidente, Monseñor Jorge Lugones, Arzobispo de Lomas de Zamora, se manifestó sobre el tema: “El cuidado de nuestra Casa Común impone que toda norma que pueda afectarlo sea tratada con seriedad y mesura, con todas las garantías de debate que el sistema democrático impone, a través de un diálogo donde se escuche al otro sin descalificarlo, para llegar a consensos que permitan acordar un proyecto como sociedad”.

En este tiempo de Navidad, como Comisión de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Bahía Blanca, manifestamos nuestro apoyo a las expresiones de la Iglesia Mendocina y acompañamos su compromiso ante la sociedad en la custodia de nuestra Casa Común, centrada en esta oportunidad en el cuidado responsable  del agua, para las  generaciones actuales y futuras.

Comisión de Pastoral Social
Arquidiócesis de  Bahía Blanca