Jóvenes de dos colegios católicos suarences realizan un voluntariado en un comedor comunitario donde, compartiendo su tiempo con los niños, se ha transformado en un camino de fe.

“Somos adolescentes voluntarios, entre 14 y 18 años, de los dos colegios católicos que hay en Coronel Suárez: San José y José Manuel Estrada”, comenzó explicándonos Gimena Leonhardt, una de las adolescentes que acude cada sábado al Centro Comunitario Espíritu Santo del Pueblo Santa María de Coronel Suárez, un espacio donde niños de esta colonia reciben la merienda y los sábados el almuerzo.

“Asistimos por voluntad propia al comedor. Es decir, el que tiene ganas de ayudar va. Cada sábado podés ir y hacer lo que más te guste, como por ejemplo ayudar en la cocina, pero lo que más hacemos es acompañar a los nenes, estar con ellos”; gesto que se traduce en dar contención y afecto.

En las últimas vacaciones de invierno la actividad no se detuvo. “Organizamos talleres y actividades, tales como circo, kermes, jugamos con masas; además de darles la merienda. Buscamos ofrecerles propuestas para que durante las vacaciones no estuvieran en la calle y tengan un lugar calentito”, dijo Gimena.

Pero estos jóvenes no están solos, los acompañan catequistas y el diácono Fabián Tula. El grupo está compuesto por 40 voluntarios, “algunos vamos todos los sábados y otros cuando pueden”, señaló.

El comedor recibe alrededor de 90 niños y se abastece con donaciones. La tarea de los jóvenes no se limita sólo a estar con los pequeños, sino también que realizan colectas o actividades, como venta de tortas o feria americana, para recaudar fondos para la compra de alimentos o para pagar la luz y el gas del comedor para que éste siga funcionando. También realizaron una campaña de donación de pinturas y con lo recibido pintaron el frente del comedor. Ahora están en la búsqueda de una mochila para el baño porque necesita ser reemplazada.

La espiritualidad y la fe también forman parte de la vida en el comedor del Centro Comunitario Espíritu Santo. “En vacaciones de invierno hicimos la celebración “Jesús amigo” y otra a la Virgen María”, apuntó la joven suarence.

“Como experiencia personal, a mí me acercó mucho a la fe. Fue como mi primer acercamiento a lo que es en la fe, si bien siempre tuve religión en el colegio nunca tuve una experiencia de practicar en sí lo que veíamos. Es algo muy lindo que todos podemos practicar. Después de un tiempo te haces de amigos, le tomás cariño a los nenes”, concluyó Gimena quien, al igual que otros jóvenes, han encontrado en el servicio su camino de fe.

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